viernes, 8 de octubre de 2010

“Nazismo y laicismo”, o la indecencia moral de un papa

Este, es un post que han escrito en el blog de Antonio Piñero.
 La entrada, si la queréis leer entera es esta.

La verdad, es que no tiene desperdicio, sobre todo, lo mas interesante, son los comentarios, que los podéis ver al final de la entrada, en el enlace que os puse anteriormente.

Simplemente leed y opinad.

Hoy escribe Fernando Bermejo

Desde un punto de vista ético, tal vez no sea lo más preocupante el que diversas investigaciones recientes hayan mostrado que existen pruebas de que varios altos dignatarios vaticanos (según algunas, también Joseph Ratzinger en su época como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe) han sido cómplices de numerosos casos de pederastia, al menos en la modalidad de encubridores, y que deberían comparecer por ello ante los tribunales de justicia. Al fin y al cabo, el corporativismo eclesiástico ha existido siempre y va a seguir existiendo.

Tal vez no sea lo más preocupante que las actuales alharacas del Vaticano y de las jerarquías eclesiásticas sobre la “intolerancia” con la pederastia no estén, por tanto, obviamente expresando una profunda convicción moral ni la sensibilidad moral de muchos (no todos, por supuesto, pero sí muchos) dignatarios eclesiásticos –cómplices (cuando no algo peor), junto con el pontífice, del encubrimiento de sus colegas pederastas–, sino solo el intento hipócrita y cínico de lavar la cara a una institución en un momento en el que resulta ya imposible ocultar la existencia de múltiples escándalos a la opinión pública. Al fin y al cabo, el cinismo de tantos dignatarios eclesiásticos no es nada nuevo.

[A propósito, en España se han producido varios condenas a sacerdotes –la punta del iceberg– cuyos abusos fueron conocidos v. gr. por el Arzobispado de Madrid sin que su titular, Rouco Varela, hiciera nada al respecto–; v.gr., en julio de 2007, el Tribunal Supremo ratificó una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid condenando al Arzobispado de Madrid a pagar 30.000 euros de indemnización por abusos sexuales a un menor, como responsable civil subsidiario].

Desde un punto de vista ético, tal vez no sea lo más preocupante que algunas circunstancias básicas (doctrinales, sociológicas, psicológicas) que han posibilitado la comisión de tal cantidad de abusos y delitos (el fomento del respeto y aun la veneración por una casta de individuos a los que se confiere una especial autoridad y fiabilidad en función de supuestas encomiendas divinas) ni se hayan cuestionado ni vayan a ser cuestionadas. Al fin y al cabo, lo que los sociólogos de la religión llaman “compensadores” –las ventajas de tipo material y/o social que obtienen los grupos de especialistas religiosos– son muy apetitosos, y nadie va a renunciar a ellos.

Tal vez no sea tampoco lo más preocupante que Joseph Ratzinger, el máximo representante de una Iglesia bimilenariamente corresponsable de una “enseñanza del desprecio” al pueblo judío, que firmó acuerdos con el Tercer Reich y muchos de cuyos altos dignatarios, tanto en Alemania como en Italia (incluyendo al pontífice Pío XII) fueron tan complacientes o tan cobardes con este régimen, y en particular con sus ultrajes al pueblo judío, tenga la desfachatez de haber asociado –en su reciente visita al Reino Unido– nazismo y laicismo, como si la irreligiosidad fuera sinónimo de barbarie o la religiosidad sinónimo de decencia. Al fin y al cabo, sabemos que la tendencia a ver –o inventar– la paja en el ojo ajeno en lugar de considerar la viga en el propio es algo inherente a la condición humana, y que toda la prédica del “amor cristiano” no lo aminora lo más mínimo.

[A propósito: en 1939, casi la mitad (el 43, 1%) de la población del Tercer Reich era católica. En el mismo año, casi una cuarta parte (22, 7%) de los miembros de las SS eran católicos].

Desde un punto de vista ético, tal vez no sea lo más preocupante que tantos dignatarios eclesiásticos, que deberían ser perseguidos por los tribunales de justicia, y que son además corresponsables del daño que causan a tantas personas con enseñanzas simplemente insensatas y perversas en relación a cuestiones como la homosexualidad o el uso de preservativos, vayan dando lecciones de moralidad por el mundo, siendo aclamados y jaleados por millones de individuos. Al fin y al cabo, que vivimos literalmente rodeados de idiotas morales no es ninguna novedad.

Tal vez lo más preocupante sea, en estas circunstancias, que resulte tan difícil decidir qué es lo más preocupante de todo.

Saludos cordiales de Fernando Bermejo


4 comentarios:

ANITA dijo...

Cada vez pienso con mas fuerza que este papa es un inmoral y no tiene pizca remordimientos.
Y luego lo llaman santo padre JA.
¿Donde está la justicia? Porque con un poco de suerte la divina la tienen asegurada esta panda de hipócritas arderán como ellos cuentan.
Si el infierno tiene tantas llamas de las capas de los curas pecadores oye.
Un abrazo

calimeroesmalo dijo...

¡ Me cago en Diox! ( llevo ya tratando de colarte varios comments y no entran).
Esto es lo que vengo yo diciendo de tiempo atrás a esta parte, que se debería juzgar al paponcio Ratzinger por crímenes eclesiasticos, al ser la figura más alta en el status quo terrenal de la iglesia y sabiendo que ha barrido bajo alfombra muchos casos , que se diese ejemplo y se mostrase que aún por debajo de cargos de estado y mierdas políticas de esas , se puede juzgar a esa ponzoña sin que te saquen la tarjeta de caballito blanco ( friki explication) y librarse de todo pa seguir jodiendo a los de siempre ( usease a nuestros infantes ( friki ultra explication).
mierda de mundo!!!!!
( y ellos encima dicen tener un nivel más).
ABRAZUCOS!!!!!!!!!

Johnny dijo...

La verdad es que el papa sea un hijo de p... o no, eso puede ser discutible, me refiero, a que hay personas que creen lo que dice a pies juntillas, y da igual que aportes pruebas que no, que no se bajan de la burra.

En fin, es lo que hay.

Un saludete Anita y Cali, ahora estoy muy liao con el currete, a ver si me paso mas a menudo por vuestros sitios.

Thanks!!!

Obdulio de Oklahoma dijo...

Sexto mandamiento: No cometerás actos impuros, excluídos los de pederastia por parte de clérigos"
No me extrañaría que entre toda la documentación de Wikileaks salga también algo sobre estrategias para impedir que se difundan los casos de pederastia religiosa.
Según dicen los expertos, esta "línea dura" de la Iglesia contra el sexo lleva camino de eternizarse porque es eso con lo que mantienen su clientela. Es como el caso opuesto: Si Interviu o Play Boy elimasen de su contenido las imágenes de mujeres desnudas, bajarían las ventas en picado.
La Iglesia "de siempre" es la de la castidad, la amenaza con el fuego eterno, el compadreo con los absolutistas, la acumulación de riqueza... Prescindir de todo ello significaría su suicidio como "institución gloriosa y santísima" A lo mejor tal cambio implicaría seguir de verdad las enseñanzas de Cristo, pero eso resulta incómodo, no están por la labor.
¡Abrazos, Don Johnny!