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domingo, 1 de noviembre de 2009

Ágora, ¡menudo chasco!







Acabo de llegar de ver la famósa película de Amenabar, y después de todos esos alagos sobre la historia de la película y los increíbles escenarios, he de decir que todo, absolutamente todo lo que elogiaban, me pareció, una p... mi...

La historia, está contada de tal manera, que no profundiza lo mas mínimo en ninguno de los personajes, de tal manera, que cuando termina la película, no te has enterado mas que de cuatro cosas sobre ellos.

Los escenarios, son como los de "Xena, la princesa guerrera" una serie de televisión para adolescentes, donde una bárbara se dedicaba a hacer el bien por una antigüedad ficticia

Y es que tiene narices la cosa, que en pleno siglo XXI, se gasten tantos millones de euros para unos resultados tan cutres. Para que os hagáis una idea, los decorados, recreaciones y efectos, son iguales a los que utilizan en el canal historia para un reportaje, lo que pasa que estos últimos son mucho mas fiables que cualquier película (lógicamente).

Me encantan las películas históricas, hépicas, mitológicas etc... y la verdad, comparando esta con cualquier otra a la que se le haya dado el mismo bombo, es ridículo.

Cuando veo una película de estas características, me fijo en la historia, que puede ser mas o menos fiable, y si no lo es, me conformo con una ficción en la que estes deseando que la película no se termine, ya que te ha absorbido de tal manera, que te encuentras formando parte de ella, de tal manera que se te pase el tiempo volando.





Por ejemplo, Gladiator fué una película que me gustó, aunque he de reconocer que la inexpresividad de su protagonista, no me gustaba nada de nada, creo que no era el protagonista adecuado, pero en fin; la película resultó entretenida y me pase un buen rato en el cine, obviando la historicidad de la misma (claro está).


En definitiva, que no me gustó nada de nada Ágora.

Un saludo.